El poeta
De ese río que es el hombre adicto a los latidos más humanos tiene sed el alma del poeta, que se enfanga en la vida y sus afluentes […]
De ese río que es el hombre adicto a los latidos más humanos tiene sed el alma del poeta, que se enfanga en la vida y sus afluentes […]
Cuando pienso que ya nada es posible me sorprendo en mi plena construcción siempre hay gestos que llaman mi atención y me empujan a ser a más invisible.
Te perdí un mes de otoño y aunque tú me dejaste mucho antes, no fue hasta aquel noviembre que sentí los colmillos de tu ausencia. Lo anterior fue
Aquella noche se fue a la cama con mono de aventuras. Tenía ganas de sentir la adrenalina en su cuerpo, así que encendió el atrapa sueños y se
En un charco relleno de silencios, de avestruces tomándose medidas, esas motas de polvo hacen un pulso con el ego en el filo de la lengua. El chisme
Luciérnaga del frío, que asedia a su presa luminiscente engaño… la inocencia. No es letal el mordisco, que a la bestia despierta en un duelo caníbal de crisálidas
En la última estación de este silencio con la sangre aún candente entre las vías se retuerce un bostezo entre butacas. Mariposas traviesas son las musas en el
Este fondo que es falso de mi armario arde en llamas por culpa de mis versos guardan cola en espacios tan adversos esos fatuos no tienen escenario. Voces
Cada vez que me enfrento al folio en blanco surgen palabras. Vuelan por sí solas, se comportan igual que aquellas olas. Sí me ocurre, me siento en ese
Hay fuegos que se acaban sin ceniza princesas que no sueñan con perdices heridas que no dejan cicatrices un mar que cuando quiere va y se eriza. Dolores